Como todos los años, llega septiembre, y comienza la historia de una niña que tiene magia, no solamente en la mirada, sino, en todo aquello que decide hacer el día de mañana. Resulta ser, que vivir de ilusiones, al final crea historias como las que hoy nos ocupa, aunque a mi me ocupo ayer y no hace muchos años.
La ilusión nos hace descubrir cosas como hasta donde podemos llegar. Una niña, que tras acabar la formación que tiene que tener para llegar a la facultad, consigue al final entrar en la carrera que tiene que ver con lo que le gusta. Aparentemente, todo va bien. Empieza estudiando, hace algunos amigos. Los primeros días ya se sabe, son para conocerse y hacerse fuerte. Pero, desgraciadamente, el tiempo nos va desgastando.
Han pasado ya tres años de aquel entonces, que yo conozco, y no por la experiencia, sino por las ondas del alma. Ya las ilusiones no son las mismas, y las fuerzas están desgastadas, pero la magia de la vida continúa viva, por mucho que esta nos ahogue.
Decidimos abandonar esos tres años, para al final presentarnos a vivir en un módulo de formación profesional, de esos que se sacan en dos años. Pero, esta noche, esta noche va a ser algo especial, porque la magia va a invadir por primera vez, y hasta un total de tres veces nuestros sentidos para hacernos vivir algo especial, y hacernos recapacitar.
Despiertas sobresaltada, y, descubres, que en tu cuarto, a los pies de la cama, hay algo que normalmente no está allí. Intentas encender la luz, pero no funciona. Oyes llover fuera. El bulto sigue allí, tú inmovil entre las sabanas de tu cama. De repente una sensación de helor invade todo tu cuerpo, y la figura oscura, se rodea de un halo de luz que permite que se le distingan los rasgos necesarios para reconocerla. Eres tú, con tres años menos. Se sienta a tu lado. No sientes miedo, ahora escuchas inmóvil.
- Hola, soy el fantasma de las Selectividades pasadas. - ella te dice, y de repente, una mano suya se coloca justo en tus ojos tapandolos, pero tú, no sientes oscuridad, sino que empiezas a ver aquellos momentos de alegría, que habían sido duros de alcanzar.
Le sigue, de inmediato, el primer dia que llegaste a la facultad. No estas allí, sino, junto a tus padres. Ellos, ese día, orgullosos de tí. Eras alguien muy especial. Tu hermana también compartía con tus padres aquella ilusión que tú misma les transmitías. Todo era felicidad, pero también todo el mundo se proponía dar a largo plazo lo mejor de su esfuerzo para que tú consiguieras esos sueños que, aunque no del todo quizás, si te iban a permitir el estudiar esa carrera.
El autobús, los pasillos, caras nuevas, todo eran propósitos para cumplir. Entonces era todo ideal, perfecto, y luchaste durante mucho tiempo para hacerlo realidad. Pero, sientes una niebla, y descubres tras ella, que hay algo mas. Eres capaz de recordar como eran los momentos mas tiernos de tu dulce infancia. Nuevamente, tu familia junto a ti, que juega, que te educa, y que te da valor para lo que mas adelante viene. El parbulario, base de tu vida, también fue bonito. Te das cuenta de que despiertas y es ya por la mañana. Ya no hay exámenes que aprobar, sientes algo amargo dentro de ti, pero te dá igual, tu ya tienes decidido tu futuro, y aunque ves cerca todavía lo que aparentemente ha sido un sueño, lo dejas de lado, porque total, en realidad solo ha sido un sueño, aunque de mucha gente.
Pasa el día. De repente, en mitad de la noche, vuelves a tener la misma sensación que el día anterior, aunque en esta ocasión, todo dura menos, la mano se cierne sobre tu faz mucho antes de que tu te puedas dar cuenta de que la sombra se te acerca. En esta ocasión, vuelves a la sala donde estaba el tablón de anuncios, el mismo, donde encontraste tu nota de selectividad. Ves mucha gente, y ves a alguien, que al mirar, descubre que no tiene nota siquiera para poder optar a la suerte que tu tuviste. Era alguien tremendamente pobre, y resulta ser que no tenía dinero para pagar un colegio bueno para estudiar su bachillerato con garantías. Salimos del sitio donde vemos las notas de la gente, y al salir, justo al volver la esquina, encontramos otro tablón de anuncios, donde hay un montón de nombres, nombres sin apellidos, gente anónima. Y en esta lista, no hay columna donde reflejar las calificaciones. Nuevamente, la cortina de humo, nos translada a sitios donde se trabaja, mucha gente vestida de uniforme o con monos de trabajo. La tarea es incansable, nadie para, son empleos donde la gente, sale de un piso de 30m2 por la mañana, y por la noche vuelve al mismo piso. Hay poca vida más para vivir, aunque en realidad, lo que hay son pocass oportunidades para vivir, porque la vida no se las ha dado. Despertamos nuevamente por la mañana, y caemos en la cuenta de que hemos estado con el fantasma de las Selectividades actuales.
Hoy, hemos salido a la calle. Poco a poco, le vamos dando mas importancia a lo que soñamos estas dos noches anteriores. Decides ir a la facultad, aunque sigues con la cabeza en la idea de hacer algo más fácil, algo que no te cree tantos problemas para seguir dos años más adelante. En el camino, te encuentras un niño que le dice a su madre que quiere ser de mayor arquitecto, a lo que la madrte le reponde con una bofetada y le dice que no, que el de mayor trabajará en los albañiles con su padre, que toda su familia se ha dedicado a eso, y el también. Además, se ve aparentemente, que no hay mucho dinero.
Al llegar a la facu, nos encontramos con un amigo, el cual, no ha corrido la misma suerte que nosotros, que tenemos alguna asignatura aprobada. Para él, sus sueños, se ven desviados, o tal vez acabados.
Pero, esta noche, va a ser especial. No hay nadie en casa. Resulta ser, que todo el mundo ha ido a distintos sitios, y nos hemos quedado solos en casa. Te dispones a ir a ver la tele, cuando de repente, al poner la serie de médicos que está triunfando esta temporada, aparece tu profesor del bachillerato, ese que querías tanto porque te ayudó mucho, y gracias al cual lograstes tus sueños. Pero no puede ser. ¿No era profeor? ¿Por qué esta noche está presentando as noticias?
Tu eres la noticia esta noche. Te ves en la tele, en algo que parece el inicio de un reportaje. Parece un anuncio de esos, donde apareces tú, y de repente, apareces tú con 10 años mas, aunque no tienes 10 millones de euros mas. Te encuentras sola. Ves que has hecho una familia, pero los réditos de la hipoteca se han comido tu pequeño salario. No solamente han venido a visitarte la comisión de apertura, la de cancelación y la de subrogación, ha venido a verte el banco entero, y resulta que ahora viven en lo que antes era tu casa. Todo es de ellos. De repente, te encuentras con alguien, no es del banco, pero tu le conoces. Es una amiga tuya. Y aunque intentas hacer que se pare contigo, no lo hace. Visionas un recuerdo, cuando si que se paraba contigo, y tú, decidida, le decías que ya tenías un futuro para tí, y que aunque los caminos os separarían, que tu por el tuyo y ella por el suyo. Ves también que pasas de la ayuda de la qente que mas cerca de ti está. Nada: nada entoces y nada ahora.
Esta historia, tiene el final que todos conocemos, y es que tras los tres fantasmas, finalmente, nos damos cuenta de que las cosas hay que hacerlas con cabeza y despacio. Las prisas no nos ayudan a nada.
Me gustaría dedicarle esta adaptación del cuento de Cuento de Navidad, a toda esa gente, y a nadie en particular, a toda esa gente que tiene prisa en la vida, y que por comerse el mundo, solamente se va a comer una ......
Suerte a todos y todas, y no corráis por acabar la carrera, que con esfuerzo y tesón, se llega el año que viene a una solución. (Y no os valláis a los módulos, que como se dice en mi facu: el que vale, vale; y el que no, pues a empresariales).