Éste año, ya no puedo escribir el Cuento de Navidadd, porque lo escribí allá por julio o por agosto, y no se trata de repetirse.

Pero bueno: las conversaciones de la gente en los autobuses van cambiando ya. Ya se nota el espiritu de la Navidad.

El otro día, volvía yo a casa en uno de esos autobuses que antes eran de color naranja, y ahora rojitos manchados del color antiguo.

Pues eso, que venía una señora de corazón puro navideño, o de corazón de Semana Santa, le decía a todo el mundo que ella daba mchas cosas través de las ONGs para que los mas pobres no fuesen tan desdichados.

A esto que venía en el bus uno de esos, a los que la santa señora calificaba de desdichados, y le replicó en todo su derecho de la razón, con mi pregunta favorita: ¿y después de las fiestas de felicidad o después de los lunes a los que les precede un domingo, baja usted al calor del infierno o es igualmente buena?

Pues ese es el detalle del texto de hoy. Una imagen congelada en el tiempo: hay que ser buenos con los demás, como si siempre fueran nieves, y como si siempre fueran domingos, porque si no, da igual como se sea. Se vive todos los días.

Acabo ya hoy diciendo, que la vida son dos días, y que al tercero podemos estar abajo, donde ayer estaba el otro, y que ahora sea él ó ella la que se encuentre arriba.

Mis mas sinceros deseos de bondad y felicidad, para estas navidades a todos y todas, y que sean para todo el año que viene, y el siguiente, y el otro y el de más allá.